Ramón Gil,entrevista en el periódico El Eco de Canarias el 09/05/1980.

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Anda por ahí, por los actos folklóricos y por las parrandas. Por las animaciones de la cultura y por las colaboraciones, un muchacho de 18 años, flaco y no muy alto, como a modo de su instrumento, tocando el timple. La Tertulia Artística «Víctor Doreste» lo había llevado al Centro Social de La Alameda de Colón, a la Casa de Colón y a toda esa andadura por la que va, consiguiendo un gran triunfo. La gente dice que aunque el arte del timple tiene unos cuantos maestros aún jóvenes en Canarias, Ramón Gil, que es como se llama este muchacho, mantendrá el fuego, como figura, por más de cincuenta años. Con Ramón Gil. decimos los terráqueos de las islas, el arte del timple ya no muere.

—Desde los nueve años vengo dándole a las cuerdas sin parar. Empecé con la guitarra. Que aún toco, pero un día cogí el timple, vi que ésto era lo mío y ahora no paro. Con el timple voy.
—¿De dónde eres tú?
—Yo soy del Barranquillo de Don Zoilo, que ya no es de Don Zoilo pero se llama así y es bonito el nombre. Por lo tanto soy de Las Palmas.
—¿Dónde empezaste a tocar?
—A mi me gustaba la música y los instrumentos musicales desde muy chico, y fui acercándome a las rondallas y a los que tocaban, tocando y cogiéndole el tiento al asunto, hasta que creí que ya sabía. Estuve en una rondalla de San Cristóbal durante un año y después me independicé.
—¿Cuánto tiempo hace que te dedicas al timple?
—Cinco años. De vez en cuando toco, todavía, la guitarra, pero profundizo más con el timple, que lo siento más mío.
—En resumen, ¿cuál es tu formación?
—Yo soy autodidacta, estudio y trabajo yo sólo, pero siento la necesidad de mayor aprendizaje, especialmente del solfeo, por lo que ahora estoy dando clases. Esto me interesa por muchas razones, pero la profundización en el estudio especial del timple, de la interpretación al timple, es cosa que creo debo aprender yo solo, a fuerza de ensayo personal.
—¿Cansa tocar el timple?
—A mí no. Tranquilamente puedo hacer de cinco a seis horas diarias sin parar, y lo he hecho con frecuencia, y no pasa nada. Además me gusta.
—¿Cuántas horas dedicas a tus ensayos?
—Dedico lo que puedo, pero creo que con una hora diaria para estar en forma y seguir perfeccionando, basta.
—¿Qué crees lo más importante en la interpretación del instrumento?
— Lo más importante es el rasgueo, después el punteo. Y si se rasguea y puntea, tanto mejor y más bonito.
—¿Cómo prefieres el acompañamiento? ¿Libre o indicándolo tú?
—Normalmente yo señalo el comas del acompañamiento.
—Hablemos de timplistas canarios, ¿cómo está el ambiente?
— El ambiente está muy bien, los hay muy buenos, tanto en las islas de Las Palmas como en las de las otras provincias, y además, con una personalidad muy propia. Cada uno tiene su estilo y eso creo que debe gustar.
Ramón Gil, a los 18 años, ya se apunta, también, como notable compositor para su timple. Rematamos, completando esta entrevista, preguntándole por lo que hace en este sentido.
—Sí, me está gustando, y lo necesito, componer algunas obras, que quizá, además, se lleven al disco. Han sido muy bien acogidas mi «Mazurca de la contra», «Isa». «Palgomerreño». que es un homenaje a La Palma, Gomera y Hierro, y ahora estoy arreglando un «Tajaraste». A.C. (Foto TROYA)0001Documentación obtenida de Jable. Archivo de prensa digital de la ULPGC.

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