El timple que canta (Totoyo Millares)

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Título: El timple que canta.

Autor: Totoyo Millares

Año: 1967

Sello: Zafiro

Formato: Vinilo single

Deposito legal: M. 15958-1967

Lista de Títulos:

A1 Islas Canarias (Pasodoble-M. Tarridas)

A2 Folías al Timple (Popular)

B1 Isas al Timple (Popular)

B2 Polka canaria al Timple (Popular)

Compañía: Zafiro

Editado:

Impresión:

Créditos:

Arreglos: Dorestes y Totoyo Millares

Portada: M. Trujillo

Fotografía: Miguel Martinez

Notas:

Informacion adicional: Luis Millares Sall (Timple) Orlando García (Requinto)

Evocación y nostalgia del timple, María Rosa Alonso, 28/09/1947, periódico Falange

mariarosaalonso“Fué exactamente hace un año en no sabría decir qué cafetín del Puerto de la, Luz. La reunión tenía el saber dé lo sencillo, pero las manos de Jeremías Umpiérrez hicieron el prodigio. .Aquello adquirió, de pronto, un aire emocionado de rito; y otra vez lo vulgar cobró categoría estética desde la raíz de lo sencillo y simple.

El alma de mi tierra se trenzó en las cuerdas del timple embrujado de Jeremías y aquellas rejas prendieron, en los nerviosos barrotes, una enredadera sutil que trenzaban los dedos nerviosos del tocador. ¿Qué me sobrecogió aquella noche encantada de septiembre frontera a una mar sosegada? Lo que tocaba Jeremías era una isa que para mi no lo era; eran unas folias que no me lo parecían. Después tocó…no sé lo qué fué. El paréntesis de un año, cuando en la nave del alma hay tempestades, no permite precisiones, pero Jeremías me aseguró que lo cantaban en Lanzarote.

Mi visión de esta isla natal de Jeremías Umpiérrez, que no se ha casado para vivir libre como los pájaros, según frase suya, es una visión poética; es decir, imaginada porque no he tenido la fortuna de verla. Yo la pienso seca y sedienta, un poco achatada por la continuada pesadumbre solar. Lo que Jeremías cantaba tenía un melancólico borbolleo de mar y desierto, de agua salada y tierra llana, de una inmensa e infinita superficie sin horizonte.

Era un canto que jamás he olvidado porque su melancolía no era recortada sino extensa. Un canto de tierras que ven nacer el sol; y en aquella voz metálica de Jeremías, fue apenas levantaba un susurro, aprendí a oír la letanía de esta mitad oriental del Archipiélago. Entendí con toda claridad la diferencia que hay entre el grupo occidental canario—de mayor humedad— y el oriental, de sequedad más acusada. Por hacer un poco de literatura vi el signo de lo céltico y nórdico en el grupo donde el sol se pone y de lo mediterráneo y sureño por las islas que lo ven nacer. Claro está que es una arbitraria y frívola distinción, pero las resonancias anímicas que las cuerdas de un timple suscitan tampoco nos permitían unas bases firmes para una teoría seria.

Sobre el mármol de la mesa hacía caer Plácido Fleytas su voz que sonaba como aquellos duros de plata inolvidables, de una nostálgica edad económica que nunca ha de volver. Plácido cantaba primorosa y gallardamente sus isas con el sabor de rezo que el canario fino pone en la liturgia del canto popular. ¿Lo recuerda usted, Néstor Álamo? El canario fino de todas las islas imprime en su cantar la unción religiosa que se pone siempre en las hondas zonas del alma. Por eso una de las cosas que menos puede sufrir un canario entero y verdadero es que hagan caricatura de sus cantos populares, o que el desalmado pobre diablo desafine entre los vapores de su brumosa “juma” las notas de unas folias o de una isa.

Nuestros cantes insulares están hechos para individuos solos, personas-islas también y no para brillantes grupos donde la colectividad pespuntea la gallardía de una canción coral.
El canario fino—ese del “canere” y no del “canis”—hace un melancólico “solo” al entonar unas folias, una isa, o una malagueña que aquí aclimataron su.
semilla ibérica. Quede para el erudito la afanosa averiguación de sus orígenes; aquí sólo nos dejamos llevar por la corazonada musical y anímica de nuestros cantos.
No tenemos muchos estudiosos que buceen por las vírgenes tierras de nuestro folklore musical ¿verdad, Lola de la Torre?—Tampoco tenemos ensayistas.
Las cuerdas del timple de Jeremías-un gran timple que es casi un Stradivarius conejero—nos hicieron pensar que estos isleños del grupo oriental cantan y tocan con un matiz distinto al nuestro, el de los isleños occidentales. Cantan como si tuvieran el alma clavada en la mitad de una llanura—desierto o mar, acaso desierto y mar—, como si arrastraran una aridez milenaria oreada con los suaves cambiantes de sus semitonos. Una brisa musical de mar o desierto caldeaba en el cantar de Jeremías y en las cuerdas de su timple,
y yo pensé que unas gentes que cantan así han de tener un alma un poco distinta a la de los que cantamos con menos amplitud de llanura sobre la que extender la voz y el suspiro.

Ningún escritor del Archipiélago se ha detenido a pensar en estas mínimas cosas que pueden ser jalones que nos llevan a una diferenciación de los dos grupos de islas Canarias, Cantar de una manera es en cierta medida un rezar del alma colectiva de una región. Rezar de cierta manera implica un alma y una voz distinta y singulares. Un espíritu serio haría una buena meditación sobre las características especiales del alma de un pueblo.
Sobre su cantar, su humor, su manera de hablar y su vivir que le permitirían un diagnóstico interesante sobre su ser. Pero las mujeres, que somos alma y no espíritu, no sabemos hacer estas cosas de honduras y en la superficie de las cuerdas de un timple bullanguero columpiamos –una noche lejana ya—Unas folias de allá, del grupo occidental, unas folias del picudo Tenerife, que
sonaron distintas a las de Jeremías y a las de Plácido. Y aunque nos unía a todos la impronta común de nuestro isleñismo, el cantar y la voz delataban unos matices que un oído fino pudo haber recogido como distintos mensajes que a lo largo del tiempo han ido labrando almas colectivas
diferentes.Pero las voces­- y esto es decisivo—acoplaron sus tonos, se enredaron en las cuerdas del timple de Jeremías y hubo un momento en que.
primero una y después otra vez todas levantaron un emocionado credo lírico, en un negro paisaje de noche atlántica. Un credo lírico y sentimental a  las excelencias de nuestras amadas “islas Afortunadas.”0001Documentación obtenida de Jable. Archivo de prensa digital de la ULPGC.

Totoyo y su Timple (Totoyo Millares)

01 Totoyo y su timple_wm 04 Totoyo y su timple_wm 02 Totoyo y su timple_wm 03 Totoyo y su timple_wmTítulo: Totoyo y su Timple

Autor: Totoyo Millares Sall

Año: 1963

Sello: Iberofón

Formato: Vinilo single

Deposito legal: M. 15.997-1963

Lista de Títulos:

A1 Caminito de Teror (Néstor Álamo)

A2 Folías (Popular)

B1 Isa Canaria (Popular)

B2 Mazurca (Totoyo Millares)

Compañía: Zafiro

Edición: Iberofón

Créditos: Luis Millares (Totoyo) al Timple, Pedro Vega Rivero y Juan Rodríguez guitarras

Arreglos: Totoyo Millares

Portada: M. Trujillo

Fotografía: M. Trujillo

Notas:

Información adicional:

Al encuentro de Andrés Macías,timplista. El Eco de Canarias 23/07/1978.

 

 

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Después de la impresionante actuación que nos obsequió a todos los presentes Andrés Macías, en el acto de clausura de la Expo-Arte 78, hemos considerado oportuno tener una charla con él, para que nos aclarase algunos datos de su vida y aprovechar la ocasión, para a través de estas líneas, agradecerle públicamente la labor que durante tantos años, como guerrero impenitente dentro y fuera de nuestras islas, ha hecho en favor de la difusión de nuestro folklore canario.

—Andrés Macías, antes de nada, ¿podía hacernos una pequeña biografía de su vida?12541118_1534094750221735_8526212970096056191_n

—Nací, hace unos cincuenta años, en Las Palmas, en el barrio de Vegueta. Desde muy pequeño, comencé a tocar la guitarra de manos de Pancho Callicó. El Hotel Santa Brígida nos servia como punto de reunión y dedicábamos todas las tardes para tocar «algunas cosillas folklóricas». Después de aquella primera experiencia, me enrolé en una rondalla, donde ya tocábamos piezas clásicas que nos encargábamos de difundir en las famosas serenatas, que por entonces se hacian. Más tarde logré crear un conjunto familiar, de amigos y vecinos, donde nos dedicábamos a actuar en fiestas benéficas, interpretando las canciones de Néstor Álamo único cantante Canario que componía, por aquel entonces. Pasado algún tiempo, ante la brevedad del repertorio, yo mismo, empecé a hacer mis propias composiciones.

—Pero usted es uno de los timplistas más prestigiosos de las islas. ¿Cuándo comenzó a tocar el timple?

—Yo comencé a tocar el timple a raíz de un compromiso que tuve que afrontar cuando un familiar mío, don Juan del Río Ayala, famoso historiador y botánico, formó «La Revista Hablada», en torno a la cual, reunió a un grupo de personas, que debían de dar pequeñas charlas sobre los más diversos aspectos sociales. Un buen día, me dijo que yo tenía que tocar el timple sólo y que tenía que hacer una breve historigrafía del mismo. De esta forma me introduje como timplista solista en el primer número de la revista, que tuvo como escenario El Museo Canario.

—Perdona un momento. Antes de seguir, la historia de la creación del timple, no es muy conocida del público en general, ¿puede referírnosla?

—La creación del timple se remonta a mediados del siglo pasado y según todos los Indicios fue creado por un señor de la Isleta en torno al cual, existe un misterioso silencio. El timple es un instrumento de cinco cuerdas, antiguamente tenía cinco trastes, el único defecto que tenía y el de los que le precedieron, es que utiliza una caja sonora demasiado gruesa. Cada instrumento debe llevar una caja de resonancia diferente que es lo que le diferencia de otro instrumento. La perfecta sonoridad del timple la consiguió Simón Morales Tavío, que era de la Villa de Teguise, Lanzarote, allí, por los años 50 de este siglo. Para ello tuvo que ‘alijar’ la caja de resonancia.

—Abrimos un nuevo paréntesis, para que Andrés Macías, nos siga relatando su vida…

—Corría el año 1.960 y durante 4 años estuve colaborando con «La Revista Hablada», desde el número 1 al 100. Durante estos años me dediqué a perfeccionar las canciones y ahora tengo aproximadamente 37, adaptadas al folklore canario. Debido a mi trabajo en el Ministerio de Obras Públicas tuve que salir 12 años a la Península. Sin embargo a pesar de la distancia, seguí actuando y contribuyendo de alguna forma a la difusión de nuestro folklore. en la Feria del Campo y en los Colegios Mayores de Madrid. Allí grabé un disco con María Mérida, pero la promoción fue muy mala.

—Actualmente de nuevo en nuestras islas. ¿Qué programa artístico tienes?

—Normalmente recorro las islas, tocando lo más típico de ella; de Lanzarote el sorondongo; de Fuerteventura la polka majorera; de Gran Canaria dos Santo Domingo y aires de Lima de Artenara; de Tenerife el Santo Domingo y el tanganillo; de Gomera el tajaraste; de La Palma Los Aires de Lima; de Hierro el baile del vivo. Aparte de todas estas composiciones típicas de cada isla, hay unas comunes a todas ellas, como son la isa, la folia, la malagueña y la seguidilla.

—¿Es preciso realizar algún estudio para tocar el timple?

—No, el timple es un instrumento autodidacta, se hizo para acompañar. El primero que lo sacó de la rondalla fue Jeremías Dumpiérrez, que se hacía acompañar con una guitarra y cantaba. Yo la primera vez que vi el timple, como instrumento solista, fue con Casimiro Camacho, de Fuerteventura, que puntea y se hace acompañar por una guitarra. Actualmente con el mismo sistema podernos encontrar a Totoyo, Valerón, Rojita, etc….

—¿Se puede hablar de una Escuela Timplista?

—No, cada uno enseña a su manera. Yo doy clases en casas particulares y en el colegio Islas Canarias, manejando la mano derecha con redoble, como considero que es la forma más fácil de aprender, pero cada artista tiene su forma diferente de tocarlo, esto hace que no se pueda comparar a los artistas, puesto que no hay unas reglas académicas que normalicen como ha de tocarse el timple.

—¿Es el timple un elemento característico del folklore canario?

— Evidentemente, no se concibe aquí una rondalla sin timple. Es un sonido fundamental que rápidamente se identifica con Canarias.

—¿Tiene alguna relación el timple con la cultura guanche?

—No, puesto que el timple es de posterior invención. Los españoles, cuando llegaron, nos trajeron la guitarra, la bandurria y laúd. Echarri sin embargo descubrió en Tenerife, la similitud existente entre la contra canaria (de cuatro cuerdas) y el cuatro venezolano, el guitarrón canario y el guitarrón mejicano. Prueba que ha valido para poder asegurar que antiguamente en Tenerife se tocaban el timple, la contra y el guitarrón.

—¿Qué difusión tiene el timple y cómo enseña a tocarlo Andrés Macías?

—Es raro la casa canaria en la que no hay un timple, éste se toca en casa, en los colegios, en las reuniones, es algo Intrínseco al canario. Yo enseño a mis alumnos a acompañar en rondalla luego, el virtuosismo es cosa propia del artista. Yo toco a mi aire y procuro hacerlo lo mejor posible.

—¿Dónde se conserva el folklore más puro?

—Hierro y la Gomera son las islas donde el folklore se conserva más autóctono. Sin embargo Las Palmas en flora y fauna, es la más representativa de las islas, puesto que ha no ha sufrído las terribles talas y por tanto es la menos castigada.

—¿Crees que el folklore popular tiene suficiente difusión en las islas?

—No, creo que adolecemos de nuestras folklóricas, y en ello pienso que deberían hacer más las autoridades. El folklore se ha comercializado, y hay grupos que tocan lo que quieren a los turistas. Sería maravilloso reunir con alguna frecuencia los grupos más representativos de las islas y formar auténticas jornadas de arte popular canario.

—¿Cuáles son sus últimos trabajos dentro de la composición?

—Actualmente interpretan canciones mías. Los Gofiones y Mary Sánchez.

—¿Cuáles son las composiciones que más fama le han dado?

—Mi composición más famosa es de hace 17 años, «Pobre Rafael» y otra conocida es la interpretada por Los Gofiones «Perro Bardino».

Así finaliza nuestra entrevista, en la oficina de un canario que trabaja como todos nosotros, pero que saca tiempo libre para difundir con su timple, los sentimientos más profundos que la unen a sus raíces.

 

JULIO IRAZABAL
Fotos: Troya0001Documentación obtenida de Jable. Archivo de prensa digital de la ULPGC.

Cancionero folklórico de las Islas Canarias vol 2

 

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Autor: Profesor M. García Matos

Año: 1961

Sello: Hispavox

Formato: Vinilo single

Deposito Legal: M. 2.497-1961

Lista de Títulos:

A1 Folías (Tenerife)

A2 Isa “de un pescador” (Gran Canaria)

A3 Lo Divino (Tenerife)

B1 Seguidillas (Gran Canaria)

B2 Folías “al Timple” (Tenerife)

B3 Arrorró (Tenerife)

Editado: Hispavox, S.A. – Madrid

Impresión:

Créditos:

Arreglos:

Portada:

Notas: Profesor M. Garcia Matos

Información Adicional: Este vinilo es una parte de una Antología del folklore musical en España, en el cual no aparecen los interpretes. Solo en los temas Folías al Timple e Isa (de un pescador) es protagonista el Timple.

Expotimple sigue vivo

El pasado lunes 4 de enero tuvo lugar, en el Ayuntamiento de Arona, la sexta edición de Expotimple. Organizada por el equipo de Todo Hobby La Clave, reunió en torno al timple a constructores y timplistas; en una exposición que abarca desde las primeras construcciones de timple de la mano de D. Simón Morales Tavío hasta la aplicación de nuevos diseños y materiales de hoy en día. Continúa leyendo Expotimple sigue vivo

“Ranchos” y ”Divinos” de la Navidad. Entrevista a Casimiro Camacho, 24/12/1952, periódico Falange

Casimiro Camacho (foto- Hernández Gil)
Casimiro Camacho (foto: Hernández Gil)

Cada año, por este tiempo de la Navidad hay como una convocatoria expresa para la literatura.
Se suele escribir de si es triste o alegre, fría o melosamente tibia la Navidad.
Caen los primeros copos de nieve auténtica sobre los montes que doró el estío. Y también cae la nieve artificial por el ramaje del arbolito —que no es el propio sino el más apropiado—, pedazo de “fronda” que se embalsama en un rincón preciso de la casa. A los “nacimientos” —que hoy cuestan tan caros-— se alongan los chiquillos para mover una figura de pastorcillo mal acomodada en un “risco” de cartón piedra o se adelanta hacia el Portal uno de los Reyes Magos. Continúa leyendo “Ranchos” y ”Divinos” de la Navidad. Entrevista a Casimiro Camacho, 24/12/1952, periódico Falange

Agrícola Álvarez. Entrevista en el periódico La Opinión de Tenerife ,año 2005.

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En un pequeño taller de La Cuesta con olor a madera y a trabajo, el ebanista y artesano Agrícola Alvarez pasa los días creando instrumentos, creando con esmero y “cariño” sus timples y sus cuatros, el instrumento de cuerdas popular de Venezuela. Con tan so lo 14 años, recuerda Agrícola, realizó su primer timple —del que aún conserva su brazo— y desde entonces no ha parado de construir “siempre de una forma artesanal” sus instrumentos. Y ahora, 61 años después de haberle dado “la vida” a su primer timple, el creador asegura que “si contara todos los timples que he hecho a lo largo” de su vida, “la lista sería interminable”.

“La carpintería no pasa por buenos momentos al igual que la artesanía, ya que muchas piezas ya vienen hechas de fuera y salen más económicas”, explica Alvarez. Y por ello, dejó de lado este campo profesional para dedicarse por completo a la construcción de sus timples. Al principio empezó “vendiendo poco a poco a unos amigos” para pasar posteriormente a dispensar a algunas tiendas de música, aunque tanto de una forma como de otra “no es fácil vender timples debido a que la artesanía está poco protegida en las Islas” y a que la gente no valora el precio de estos trabajos.7383_1530005317297345_5462401784936376678_n

Además de artesano, Agrícola Alvarez, que sostiene que “la música es gloria”, fue concertista junto a su hermano, una labor que le llevó a recorrer todas las Islas con su timple e incluso tiene una grabación con Francisco Feria que lo acompaña con su cuatro. Sin embargo, desde que falleció su hermano —con el que se fue hasta Venezuela a vender sus propias guitarras— no ha vuelto a tocar. Así que ahora se dedica exclusivamente a crear sus timples, instrumentos que asegura que “si se cuidan bien podrían durar toda la vida”. “Un timple de estos no se termina en una semana, ya que están muy elaborados y están todos hechos a mano, incluso el barnizado es a muñeca”, agrega. El artesano que aprendió de forma autodidacta esta profesión. Además de una buena presentación un timple ha de tener una buena sonoridad, una característica que al principio el instrumento no tiene —puesto que aún “está sordo”— pero “a medida que se va tocando se va haciendo al sonido al irse soltando la tapa armónica”. En cuanto al sonido, matiza que siempre es diferente: unos tienen un sonido claro, otros lo tienen bronco. “Es muy dificil sacar dos timples con el mismo sonido”, señala a la vez que reconoce que el sonido que más “gusta a los tocadores es el aterciopelado”. Pese a la escasez de compradores de instrumentos típico, Alvarez dice que el folclore “cada vez va teniendo más auge, mas aceptación” aunque cree que “hay pocas escuelas que enseñen a tocar el timple”.

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Ramón Gil,entrevista en el periódico El Eco de Canarias el 09/05/1980.

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Anda por ahí, por los actos folklóricos y por las parrandas. Por las animaciones de la cultura y por las colaboraciones, un muchacho de 18 años, flaco y no muy alto, como a modo de su instrumento, tocando el timple. La Tertulia Artística «Víctor Doreste» lo había llevado al Centro Social de La Alameda de Colón, a la Casa de Colón y a toda esa andadura por la que va, consiguiendo un gran triunfo. La gente dice que aunque el arte del timple tiene unos cuantos maestros aún jóvenes en Canarias, Ramón Gil, que es como se llama este muchacho, mantendrá el fuego, como figura, por más de cincuenta años. Con Ramón Gil. decimos los terráqueos de las islas, el arte del timple ya no muere. Continúa leyendo Ramón Gil,entrevista en el periódico El Eco de Canarias el 09/05/1980.

¿El barniz suena?

El proceso de barnizado es un tema que ha generado verdaderas discusiones a lo largo del tiempo, creando mitos y leyendas que, en la mayoría de las ocasiones, se alejan de la realidad. Por tanto, este artículo pretende sentar los cimientos básicos de lo que debería ser un barniz de lutería, tomando como referencia disciplinas afines propias de la guitarrería o la cuerda frotada y la experiencia como fuente de información. Continúa leyendo ¿El barniz suena?